PERSONAS QUE IRRADIAN LUZ
Carl Jung escribió: “No se alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz, sino haciendo consciente la oscuridad”…
Tal vez por eso las personas verdaderamente luminosas no deslumbran, reconcilian; no brillan porque ignoren la sombra, sino porque la han mirado de frente; su luz no ciega, abraza…
Hay seres así, raros, silenciosos, que no buscan atención ni aplausos, que no enseñan con discursos sino con presencia, que no intentan salvarte pero su sola cercanía te devuelve la calma…
No porque te den respuestas, sino porque te recuerdan que no necesitas tener todas las respuestas, son esas almas que iluminan sin imponer…
Vienen del dolor trascendido, son las que han llorado sin testigos, las que conocen el miedo y aun así, eligen la bondad…
Son la que han comprendido que la serenidad no es ausencia de conflicto, sino dominio del ruido interior…
Su luz nace del silencio, no del ego…
Su resonancia emocional tiene la capacidad de contagiar estados mentales de calma y apertura…
El equilibrio emocional de una sola persona puede regular la tensión de quienes la rodean, porque la paz, al igual que el miedo, se contagia y propaga…
En un mundo obsesionado con parecer, las personas de luz eligen ser…
Mientras otros llenan el vacío con ruido, ellas llenan el silencio con significado…
No compiten, no interrumpen, no huyen, permanecen; y su estabilidad no nace de la suerte, sino de haber sobrevivido al caos y aprendido a danzar con él…
Son espejos que te devuelven la imagen que habías olvidado de ti mismo…
No son eternas ni perfectas, también se cansan, se quiebran, les duele, pero incluso en su fragilidad, su luz persiste…
Porque no están hechas de brillo, sino de verdad, y esa verdad, cuando toca, cura…