FLUYE, SUELTA Y SANA

FLUYE, SUELTA Y SANA

Cuando sueltas lo que ya no sirve, lo que pesa, lo que duele o ya no contribuye a tu crecimiento, algo sagrado ocurre, el alma respira y la sanación comienza…

Soltar no es perder; es liberarte, es permitir que la energía estancada se transforme en luz, que el dolor se convierta en aprendizaje y que el espacio que queda vacío se llene de paz, claridad y bendiciones…

Porque cuando dejas ir lo que ya no es útil o beneficioso para ti, el universo te recompensa con equilibrio, renovación y amor propio…

Soltar es el primer acto de sanación. Confía, permite y entrégate a ese proceso divino…

Lo que es para ti se quedará y lo que se va deja un regalo invisible, tu libertad, un atributo divino de tu alma…