EL CEREBRO Y EL AMOR, DOS VOCES DEL MISMO CORAZÓN
El cerebro y el amor no son enemigos, ni opuestos, son dos expresiones diferentes de una misma inteligencia que quiere protegerte, expandirte y devolverte a tu centro…
El amor no es solo un sentimiento, es una frecuencia, una vibración, una coherencia, un estado de apertura…
Cuando estás en amor sintiendo ternura, agradecimiento, amor compasivo, confianza; tu corazón cambia su ritmo, se vuelve más armónico, y ese ritmo viaja al cerebro como un mensaje luminoso que le dice, estamos a salvo, puedes relajarte, puedes crear, puedes sanar…
A esto se le llama coherencia corazón-cerebro; el cerebro responde al amor, y es en este estado amoroso que disminuye el cortisol (estrés), aumenta la oxitocina (vínculo, ternura), se activa la corteza prefrontal (claridad, decisiones sabias) y se silencian las áreas de defensa y miedo…
Es decir el amor abre el cerebro, lo afina, lo suaviza, y le recuerda que no necesita protegerte de todo…
El amor guía y el cerebro organiza; el amor es la dirección, el cerebro es la estructura…
El amor dice, esto es lo que quiero vivir y el cerebro responde, voy a ayudarte a que ocurra; y cuando ambos se alinean, aparece esa sensación que conoces como sincronías, casualidades, mensajes, señales e intuición que lo confirman…
Cuando el amor habla, el cerebro escucha, y cuando el cerebro descansa, el amor puede entrar…
Es esto lo que está precisamente creando esa coherencia interna, y es aquí cuando la vida empieza a moverse contigo y no en tu contra…